De Cuando Pintaba
Hay en el arte algo de relato social, de trascendencia espiritual, de conciencia reivindicativa, de narcisismo ególatra,... Pero también algo de irreverencia, de divertimento, de frivolidad. Puede despertar la conciencia del espectador, descubrir nuevos caminos, plantear nuevas incógnitas pero también provocar en él sensaciones placenteras, haciendo vibrar esa parte de nuestra sensibilidad que sólo se activa contemplando algo bello. Mi propuestase ajusta más a este planteamiento. Perseguir la belleza con el único propósito de alagar nuestros sentidos. Sin segundas intenciones, sin mensajes encriptados. Alejada de temas profundos para trabajar la superficie. Estoy cansado de tanta instalación, me apetecía hacer algo bonito, sin folleto explicativo,... porque sí! Basta de procesos intelectuales. Viva la pieza que seduce con una simple mirada.
Estos cuadros son, en esencia, ejercicios de composición, un uso recurrente de mis maneras de pintor. La razón de su creación es la posibilidad de ser creados. El tema la revisión de lo pintado. El motivo, la pintura en minúsculas: Manchas de color, líneas, trozos de materiales diversos, elementos que ordenar en la confección de cada obra. De Cuando Pintaba es un dejarse llevar. Sin reivindicaciones, sin atosigar conciencias, sin descubrir ninguna intimidad. Al no preocuparme de lo que cuento debo cuidar la forma en que lo cuento. Centrarme en los aspectos formales y constructivos del proceso de realización.
Por último señalar que, observadas con detenimiento, estas nuevas obras remiten al trabajo de épocas anteriores, poniendo de manifiesto que mi concepción constructiva y mi forma de organizar el espacio, apenas han cambiado desde mis comienzos en la Escuela de Bellas Artes.